Los índices de analfabetismo en Panamá han disminuido de manera significativa, en los últimos años, impulsado por las intensas campañas de alfabetización, emprendidas por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y el Ministerio de Educación (MEDUCA), en colaboración con el Estado cubano y de el programa PNB de la UNESCO, las estrategias de acción se han concentrado en gran escala en la Comarca Ngöbé Buglé, zona que presenta los índices más elevado de analfabetismo, de acuerdo al pasado Censos Nacionales (2010).
Los países latinoamericanos tienen como meta erradicar el analfabetismo en el 2015 y Panamá consignataria de este acuerdo está comprometida en el cumplimiento de este objetivo, de combatir este terrible mal que afecta la humanidad-
Palabras claves: Analfabetismo Digital, Alfabetas Digitales, UNESCO, Tecnología Digital, Ngöbe Buglé.
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La campaña de alfabetización emprendida por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), bajo el programa “Muévete por Panamá” y que cuenta con el respaldo del Estado cubano, de su programa “Yo sí puedo”, programa que ha sido reconocido por la UNESCO y que se ha puesto en práctica en más de 30 países, beneficiando a más de 5 millones de personas.
El programa cuenta de tres etapas: la primera que consiste en enseñar a leer y escribir, la segunda es el periodo de tránsito, que busca nivelar y perfeccionar lectura y escritura, y la tercera de escolarización, que inserta a las personas de forma directa a los programas educativos del país.
Los programas han obtenido excelentes resultados, al disminuir 2.1% el analfabetismo en los últimos tres años, según el Censo Nacional (2000), la tasa de analfabetas ascendía a 7.6% y en el recién Censo Nacional (2010), los índices arrojaron 5.5% de analfabetas. Las dos primeras etapas cuentan con grandes avances y se hacen los esfuerzos por ejecutar la tercera etapa de escolarización, se requiere dotar de un mayor presupuesto al MIDES, mayor participación de entidades públicas y de la sociedad civil.
Con el tema “Educación para la inclusión social” se celebró en Mar del Plata, Argentina, la XX cumbre de Iberoamérica, el evento contó con la participación de los países de América Latina y de la presencia de España, Portugal y Andorra. Los países reunidos en declaración final se comprometieron en erradicar el analfabetismo en 2015 y en aportar un fondo especial por 100 mil millones de dólares, para impulsar los programas de los diferentes países. El propósito es de “Alcanzar plena alfabetización en todos los países de la región antes de 2015”, es el balance final de los jefes de Estados participantes.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en América Latina reporta que hay 39 millones de analfabetos, mientras 110 millones de adolescentes en la región no terminaron la escuela primaria. Las cifras estadísticas son alarmantes, que en pleno siglo XXI haya personas marginadas de conocimientos elementales, para el desarrollo de sus competencias, que le permitan mejorar sus niveles de producción, combatiendo así la pobreza, mejorando su calidad de vida, con mejores servicios de salud y poder incorporarse a la participación ciudadana en convivencia pacífica.
El objetivo del segundo Milenio, documento de la CEPAL, en Santiago de Chile (2007), hace referencia de la erradicación gradual del analfabetismo en los adultos, enfatizando en mejorar la calidad de los programas de educación, la universalización progresiva de la educación preescolar en los países participantes, considerando prioritario el involucramiento de las madres en estos programas, a manera de ejemplo destaca el informe la disminución de los índices de mortalidad en las regiones que las madres tenían alta tasa de alfabetización.
Informes de estudios realizados a los países centroamericanos por parte de funcionarios de la UNESCO, determinaron que las causas que influyen en Panamá a los índices de analfabetismos radican en;
1. Poco acceso de la educación de a las regiones rurales, de acuerdo al censo del 2000, la población analfabeta en las zonas rurales llegaba a 16.7%, en contraste 2.6% de las zonas urbanas, CEPAL (2000), debido a la falta de centros escolares en las zonas indígenas, de buenos caminos de penetración, de nombramiento de personal docente y bien remunerado, son algunas de la limititantes que inciden a estas altas cifras.
2. Desigualdad de oportunidades de estudio entre mujeres y hombres, siendo las mujeres indígenas las más desfavorecidas. La cultura de nuestros aborígenes influyen en los comportamientos y conductas de convivencia familiar, recayendo la responsabilidad de crianza y custodia a la madre, reduciendo las oportunidades a la mujeres indígenas.
3. La ubicación geográfica de los grupos étnicos en las diferentes provincias y comarcas, hace difícil la alfabetización. Los grupos indígenas panameños por naturaleza son nómadas, caracterizado por la constante movilización a nuevas áreas de producción, en áreas de escasos servicios de salud, de carretera, de agua potable; lo que imposibilita adecuada alfabetización.
Las autoridades responsables de la formación educativa han desarrollado las campañas de alfabetización, en programas como “Muévete por Panamá”, impulsado por el MIDES y PNB-MEDUCA, auspiciado por la UNESCO, especialmente para las regiones mayormente afectadas, como la Comarca Ngöbe Buglé, siendo el área que registra más analfabetas en el país, aproximadamente (32 mil personas), sector donde han centrado los esfuerzos ambos programas, obteniendo resultados positivos de más (13 mil quinientas personas) alfabetizadas, resalta informe del MIDES.
Panamá aspira pronto declarar territorio libre de analfabetismo, al disminuir el índice mínimo establecido por la Unesco (5%), de acuerdo a último Censo Nacional (2010). El superar la cifra no debe ser tomado como el objetivo final o una meta a superar: es el compromiso de una sociedad que exige, que demanda de todos los que convivimos en esta nación, siendo privilegiados por nuestros padres, acceder a los conocimientos mínimos de educación y nos permita aportar productivamente al desarrollo económico, social y cultural del país.
Los programas se deben centralizar en un plan maestro liderado por el MEDUCA, como máxima autoridad de la educación del país, concentrando todos los recursos disponibles; logísticos, humanos y económicos en solo presupuesto para un manejo eficaz, eficiente y transparente.
La tecnología es parte fundamental de este plan maestro y es de carácter obligatorio su incorporación en la educación preescolar a nivel nacional, donde todos los niños del país deben acceder a la nueva era digital, a la tecnología de la información, parte esencial de la competencias del nuevo milenio y ser parte de los llamados alfabetas digitales y poder convivir en un Panamá libre de analfabetismo de escritura y analfabetismo digital